jueves, 17 de agosto de 2017

Habría que ir plegando...


habría que ir que ir plegando la luz de madrugada
las noches de tormenta, el cielo, si amanece,
el viento de amarillo, los pájaros, la casa.

y si después de guardar todo
la nada nos preserva
y vuelven otros lunes de lluvias y de cántico
feliz en la avenida
y si lo pierdo
y no gritan los lirios mi paso por el valle
será este escenario feliz descubrimiento
para el próximo ser vivo al que asombren las mañanas
los píos de la tarde, el agua del arrollo
y aquel rumor antiguo de ropas y de fríos,
y ese texto que reza de la cal de las paredes,
y que ha tiempo que guardo, bien ceñido el sombrero
al cuello del abrigo, atento al cielo, abierto, en guardia.

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